¿Crecimiento o estabilización?
Una lectura sectorial del EMAE de mayo
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), publicado por el INDEC, registró en mayo un crecimiento del 5% respecto al mismo mes del año anterior, según la serie desestacionalizada. Sin embargo, y posicionándonos en Mayo de este año, al comparar con Abril, el índice muestra una leve caída del 0,1%, ubicándose en 153,1 puntos, el mismo nivel que en Febrero de este año
Esto sugiere que, tras la contracción de marzo, posiblemente vinculada al nuevo esquema cambiario implementado por el gobierno nacional (salida parcial del cepo y adopción de bandas) la economía “rebotó”, pero desde entonces permanece estable.
¿Qué mide el EMAE y cómo lo interpretamos?
El EMAE es un indicador mensual que anticipa la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral. Se construye a partir del valor agregado real de 15 sectores de actividad económica, ponderados según su peso en la economía, y expresado como número índice (base 2004 = 100).
El análisis puede realizarse sobre la serie original, que conserva las estacionalidades propias del índice, o sobre la serie desestacionalizada, que elimina esas fluctuaciones para permitir comparaciones más precisas entre meses consecutivos. Esta última es especialmente útil en contextos de volatilidad, cambios de política económica o rupturas de tendencia.
Por eso, aunque el dato de mayo muestra un crecimiento interanual del 5%, ese número debe leerse con cautela: no implica necesariamente una recuperación generalizada, sino que en parte refleja la comparación con un punto particularmente bajo del ciclo. Lo relevante, en términos de dinámica, es que la economía parece haber alcanzado un nuevo nivel de equilibrio, aún con señales heterogéneas entre sectores.
Una recuperación desigual
Detrás del promedio del EMAE conviven trayectorias muy distintas. Algunos sectores muestran mejoras significativas; otros, retrocesos o estancamiento. Para ilustrarlo, se comparan seis sectores clave entre noviembre de 2023 (mes previo a la devaluación) y mayo de 2025, utilizando sus series desestacionalizadas. La selección considera su peso relativo en el empleo formal.
Tabla 1. Sectores con escasa participación en el empleo, pero alto dinamismo, Noviembre 2023 contra Mayo 2025.
| Sector | Nov-23 | May-25 | Variación |
| Agricultura, ganadería y pesca | 117,68 | 139,99 | 19,0% |
| Intermediación financiera | 158,93 | 187,35 | 17,8% |
| Explotación de minas y canteras | 108,17 | 119,36 | 10,3% |
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.
Estos sectores explican en parte el crecimiento interanual del EMAE. En el agro confluyen una cosecha sólida, clima favorable y menor carga impositiva, en contraste con la severa sequía de 2023. En minería y petróleo, el impulso proviene de inversiones pasadas, la expansión de Vaca Muerta y la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner.
En cuanto a la intermediación financiera, su expansión responde en parte a factores técnicos vinculados al método de estimación del valor agregado (como el SIFMI). Esto no implica necesariamente una mayor oferta de crédito o servicios financieros para hogares o empresas. [Para más detalle ver artículo especializado.]
Aunque estos sectores contribuyen al crecimiento del producto, representan menos del 10% del empleo registrado, lo que limita su impacto distributivo y su capacidad de dinamizar la demanda interna.
Tabla 2. Sectores con mayor participación en el empleo formal, Noviembre 2023 contra Mayo 2025.
| Sector | Nov-23 | May-25 | Variación |
| Industria manufacturera | 123,61 | 118,38 | −4,2% |
| Construcción | 147,82 | 130,71 | −11,6% |
| Comercio mayorista y minorista | 153,50 | 159,95 | 4,2% |
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.
Estos tres sectores explican casi el 45,0% del empleo formal privado y están estrechamente ligados al mercado interno. En mayo, ni la industria ni la construcción recuperaron niveles previos a la devaluación. En cambio, si analizamos al comercio, podemos ver que, uno de sus factores: el “consumo privado” alcanzó en 2024 niveles superiores a los registrados en noviembre de 2023, y los últimos datos sugieren una posible transición hacia una fase expansiva.
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC.
¿Por qué no se siente la recuperación?
Aunque el EMAE muestra cierta recomposición agregada, esta no se traduce en una percepción generalizada de mejora económica. La explicación está en la composición del crecimiento: los sectores más dinámicos son, en general, intensivos en capital y de baja generación de empleo directo.
Por el contrario, aquellos que concentran la mayor parte del empleo (como la industria, la construcción o el comercio) exhiben estancamiento o caídas respecto a niveles previos. Además, tienen un mayor grado de encadenamiento con otras actividades y con la masa salarial, lo que amplifica su influencia sobre el consumo y el nivel de actividad general.
En consecuencia, la recuperación actual es asimétrica: los datos mejoran, pero los efectos no alcanzan a los sectores sociales y económicos que definen la vida cotidiana de la mayoría de los hogares. Se trata de un rebote liderado por sectores con bajo impacto distributivo y escasa capacidad de arrastre.
Este proceso de reconfiguración no es necesariamente negativo, pero su sostenibilidad dependerá de cuán pronto y con qué intensidad se sumen sectores con mayor peso en el empleo y en el entramado productivo nacional.
Conclusión: ¿una economía que se reordena o que se recupera?
Los datos de mayo sugieren que la economía ha dejado atrás la fase más aguda del ajuste, pero aún no se encuentra en una senda clara de crecimiento. La estabilización posterior al shock de marzo dio lugar a una economía reconfigurada, con nuevos sectores ganando terreno y otros perdiendo protagonismo.
Este fenómeno puede leerse como una reasignación de recursos en un contexto de desinflación y cambio de precios relativos. En los años previos, la alta inflación y la liquidez excedente favorecían el consumo inmediato. Hoy, con menor demanda interna y señales de reordenamiento macroeconómico, ganan espacio actividades transables o exportadoras. Factores extraordinarios, como el repunte del agro tras la sequía, distorsionan además la comparación interanual.
